Abreviado como SMI, hace referencia a el pago mínimo que deben recibir los trabajadores por cada jornada de trabajo ya sean horas, días o meses, cuyo importe se fija anualmente mediante una publicación del Real Decreto. Se caracteriza por la remuneración específica de dinero y no en especies, y de ser así, lo atribuido debe ser igual y equivalente a un pago monetario. Las actividades de agricultura, industria y servicio son las beneficiadas con el salario mínimo interprofesional, sin distinguir edad o sexo de los trabajadores.